ADRIANA SANCHEZ-AREVALO MENENDEZ
XIRIVELLA, Comunidad Valenciana
Carson City, Michigan
Estado Unidos
UN CHUTE DE REALIDAD
lunes, 6 de enero de 2020
UN CHUTE DE REALIDAD

Y es que sí, aunque traté de no hacerme expectativas al principio de la experiencia, es inevitable pensar que todo va a ir a bien, como en las películas, ¿verdad?

Pues bueno, no todo es de color de rosas. Y por eso mismo estoy aquí para escribir sobre cómo han ido estos casi 5 meses en Estados Unidos, allá vamos:

Del primer mes la verdad es que no tengo queja. Fue totalmente genial, me sentí super integrada en mi pequeño instituto. Todo el mundo a mi alrededor se acercaba y me preguntaba mil cosas sobre España, tenía un grupo de ‘amigos’. Todo iba genial, y es por eso que recuerdo el primer mes con mucha felicidad.

Pero luego llegó octubre, y noviembre… Estos dos meses se han sentido iguales, así que aquí voy. En octubre llegó la tristeza, la soledad, el no sentirme a gusto, no encajaba… La gente ya empezó a acostumbrarse a mí, pero yo no me acostumbraba a la gente. Y el idioma no ayudaba… Nunca pensé que el inglés fuera a ser un impedimento, porque yo tenía un nivel alto en España. Pero al venir aquí, mi cabeza se trastornó. No sé si seré la única que se sintió así, pero es como si todo el inglés que sabía se me hubiese olvidado. Mis mejores amigos durante ese tiempo fueron el famoso 'WHAT' y el muy útil 'YEAH'. No sabía que le estaba pasando a mi cabeza pero no podía pensar ni hablar con claridad. Quizá porque después de 16 años escuchando hablar español, de repente que todo tu entorno sea en inglés me trastocó un poco. Fuese como fuese, esa barrera ya la he pasado y cada vez voy avanzando más.

Respecto al no encajar… Nunca pensé que esa sensación se fuera a sentir así. De toda la cantidad de gente que me habló el primer mes, ahora no hablaba ni con un cuarto. Lo intentaba, pero simplemente la gente pasaba, y sigue pasando. Y la gente con la que hablaba ya sabéis…no poder seguir una conversación entera, no intervenir por miedo a decir algo mal o simplemente responder con un ‘YEAH’ y eso es todo. Supongo que la mayoría de los becarios hemos vivido eso, pero ese sentimiento me creó un vacío interior que poco a poco se va desvaneciendo. Soy más fuerte de lo que pensaba, tengo que decir. No lo he pasado muy mal, pero tampoco bien. Es una sensación agridulce, y en general, no me llevo buen recuerdo de estos dos meses. Ahora sí, seguramente hayan sido los dos meses en los que más he aprendido de mí misma, de lo fuerte que soy, de mi entorno e incluso he descubierto nuevos hobbies y pasatiempos, que nunca está de más.

DICIEMBRE, ahora sí que sí. Mi sensación es completamente distinta en este mes. El idioma y yo nos hemos fusionado y puedo mantener largas e interesantes conversaciones con otras personas. Y gracias a esto, me he hecho más cercana a la gente de mi alrededor. Ahora ya siento que hay personas a las que puedo llamar ‘amigos’. Cada vez voy entendiendo más mi alrededor y ya me estoy haciendo a las costumbres de aquí. Todo va pareciendo más normal y cada vez me voy sintiendo más cómoda. Ah, y este mes ha acabado por todo lo alto…Nueva York en año nuevo, uno de los sueños que tenía por cumplir. Diciembre empezó bien, y a pesar de los bajones navideños, acabó aún mejor.

Así que hasta aquí os puedo contar. Enero tiene pinta de ser un mes bastante diferente y movidito. Vuelta al instituto, primeros entrenamientos de soccer, mi cumpleaños y mucho, mucho frío.

Pero como todo eso aún no ha pasado, nos vemos en un mes para ponernos al día.

Abrazos a todos desde Michigan hasta donde quiera que estéis :)

-Adriana