LUCAS SANTOS FERNÁNDEZ
Lugo, Galicia
Longview, Estado de Washington
Estado Unidos
Primeros días
jueves, 16 de agosto de 2018
Primeros días

¡Hola a todos! Hace aproximadamente dos semanas que llegué a EEUU, y he de decir que todo ha sido genial. Cuando aterricé en Portland, OR, la situación era un poco confusa: tras 6 horas de vuelo tenía que tratar de encontrar a mi host-mom y a mi host-brother que estaban esperando para llevarme a Longview, no controlaba el idioma y no conocía el aeropuerto, así que hice lo que hubiera hecho cualquier persona un poco espabilada: seguir al resto. Finalmente no hubo dificultades, el cartel que rezaba "Welcome to the USA" se podía ver desde lejos sin problemas. Cogimos las maletas y nos fuimos. Desde ese momento, mi relación con mi familia anfitriona no ha podido ser mejor; una de las cosas que me preocupaban era entenderles, pero la verdad es que no he tenido problemas a la hora de comprender la idea principal de cada frase, aunque, obviamente, todavía queda mucho camino por recorrer.

Una de las conclusiones a las que he llegado en estas dos semanas es que América es muy grande. Me di cuenta en el momento en el que entramos en Longview... he ido a un concierto country en el lago Sacajawea y es impresionante; y todas las tiendas, más bien grandes almacenes, están muy distanciadas entre sí. Una vez que llegamos a casa (tamaño americano, por supuesto), me puse a deshacer las maletas, y este fue el primer momento de bajón de esta gran aventura; al abrir las maletas y ver toda la preparación que había hecho con mis padres para el viaje: pasaporte, ropa, documentos... se me hizo un nudo en la garganta, es en estos momentos en los que de verdad se pone a prueba lo que has aprendido en las sesiones de orientación previas a la experiencia, al final razoné que esto es algo que tengo que disfrutar y que debía bajar al piso de abajo con mi familia americana para pensar en otras cosas y que se me pasara el bajón. Y así fue, Libby (mi host-mom) me llevó a dar una vuelta por el barrio para que me fuera familiarizando con él; es cierto cuando dicen "Washington is The Evergreen State".

El horario americano es muy distinto al español, aunque ya me estoy empezando a acostumbrar a levantarme a las 9:30 en verano y a que la comida fuerte sea la cena y al mediodía solo se tome un aperitivo, literalmente. Hay muchas cosas que me sorprenden cada día, pero a ellos también les chocan mis costumbres, como por ejemplo calentar la leche del desayuno. También he visitado la "main street" de la ciudad, y hemos ido a ver "Misión imposible" a un teatro en vez de a una sala de cine. Ya me he hecho el carné de la biblioteca pública y me he apuntado al gimnasio después de las recomendaciones de Dylan (mi host-brother), cosa que nunca pensé que llegaría a hacer pero, tras meditarlo unos instantes, lo vi como una buena forma de pasar más tiempo con él.

Otra de las cosas necesarias para adaptarse a este nuevo entorno era el "teléfono americano"; Dave, mi host-dad, al que conocí unos días después de mi llegada, me llevó a algunas tiendas de móviles, fue un pequeño reto porque todavía no sé manejar la moneda americana y los dependientes hablaban muy rápido, pero acabé encontrando una buena oferta gracias a mi buen acompañante. En estas primeras semanas estoy conociendo a mucha gente: el domingo hicimos mi primera barbacoa y vino a casa parte de la familia, fue muy divertido, el mismo día que llegué a Longview me presentaron a mi coordinadora local y este fin de semana pasado conocí a más familia en la casa del lago.

Estoy haciendo cosas a las que ya estoy acostumbrado, como seguir estudiando flauta travesera, pero también probando otras nuevas, como cross country, deporte que me ha ayudado a hacer mis primeras “amistades” aquí. El high school aún no ha empezado por lo que he ido solo a un par de entrenamientos no oficiales y a un meeting en la cafetería del instituto, pero la temporada empieza pronto así que he estado practicando por mi cuenta corriendo por el barrio o yendo en bicicleta hasta Willow Grove Beach, las agujetas se hacen notar. 

De vez en cuando tengo la necesidad de que empiece el high school para poder establecer una rutina y organizarme en mi horario, pero por otro lado, quiero disfrutar del verano aquí antes de que empiece todo el ajetreo. 

Esta segunda semana ya noto cierta mejoría en mi oído americano a la hora de entender lo que me dicen, no es mucha, pero voy avanzando. Cuando tenemos algo de tiempo libre solemos hacer puzzles o palomitas en la palomitera que tenemos en casa para ver una película después de cenar, no me entero de los diálogos, pero pasamos un rato agradable. El otro día mi host-brother me invitó a salir con sus amigos para dar una vuelta por la ciudad, fue entretenido, no estoy acostumbrado a su forma de diversión, pero estuvo bien conocerlos (no os asustéis, estoy llevando a rajatabla las "3 D": no drink, no drive, no drugs).

Este fin de semana, como ya apunté, fuimos a la casa del lago. Fueron unos días geniales, estuvimos haciendo actividades acuáticas; aquí todo el mundo tiene su propio barco, kayaks y demás inventario. Pasamos parte del finde con unos amigos de mi familia americana, ellos son de origen español y conocen el idioma, pero preferí que me hablaran en inglés para seguir aprendiendo. Fuimos a una especie de feria donde probé mi primer “corn”, una mazorca de toda la vida, no estaba mal, fue divertido. Ese mismo día decidí salir a correr para entrenar y cuando estaba a veinte minutos de casa, empezó a llover como nunca, diluviaba, llegué a casa empapado y chorreando, y estaba preocupado por mi teléfono; pero al recordarlo, he de admitir que fue muy gracioso.

Ese mismo fin de semana aprovechamos para hacer un intercambio cultural, ellos me enseñaron a jugar a algunos juegos típicos con la baraja de póquer y yo hice un intento de filloas, subrayando la palabra “intento”.

América, además de grande, es cara. He hecho mis primeras compras porque necesitaba ropa (en dos maletas normales no te cabe la ropa para los diez meses) y, a pesar de que me he quedado satisfecho con lo que he comprado, en España la ropa es más barata. Aún así, fue una experiencia más ir hasta Vancouver y comer por primera vez en un restaurante de comida rápida americano.

Y ya para ir acabando porque esto no pretende ser un testamento, hoy hemos ido a la “grandma’s house” a cocinar “cinnamon rolls”, una receta familiar de mi familia americana. Fue agradable, y el resultado muy satisfactorio y bastante dulce.

Tengo ganas de empezar el high school, pero a la vez estoy nervioso por lo que pueda pasar, seguro que al final todo sale bien; con estas dos semanas de experiencia ya puedo afirmar que mi familia aquí es perfecta para mí y que me están haciendo pasar unos primeros días inolvidables, ayudando en mi adaptación. Si tuviera que resumir todo en una palabra utilizaría “increíble”, porque muchas de las cosas que me están pasando son así. Y con muchas ganas de seguir disfrutando de mi vida americana, me despido. Muchas gracias por leerme.

¡LA AVENTURA CONTINUA!


Lucas Santos