DAVID SASTRE MADUEÑO
Gijón, Asturias
Portage, Michigan
Estado Unidos
Homecoming y mi cumpleaños
martes, 8 de octubre de 2019
Homecoming y mi cumpleaños

La Homecoming es una fiesta que se realiza dentro del instituto durante la noche y suele coincidir con el fin de semana, en mi caso fue de viernes. Por si fuera poco, mi cumpleaños también era el viernes, por lo que mi host family tuvo el detalle de levantarse a la vez que yo sólo para cantarme el Cumpleaños Feliz. También me regalaron varias cosas, aunque, sin duda la mejor de ellas, fue una entrada para ir todos juntos a Chicago a ver los Chicago Bulls en acción. Es uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida. Mis amigos –que la mayoría son estudiantes de intercambio de otros países como Alemania, Finlandia, Brasil o incluso Sierra Leona– también me regalaron varias cosas como tarjetas de cumpleaños, comida y alguna cosa más. Sin embargo, lo más importante para mí era que estuviesen conmigo y me apoyasen. 

Basta de hablar de mi cumpleaños y pasemos a la Homecoming. La Homecoming Week duró de lunes a viernes, y los días se diferenciaban de cualquier otro día porque los pasillos se llenaron de cientos de canciones entre clase y clase, además del código de vestimenta que debía llevarse. Si os soy sincero, desconocía que la Homecoming tuviese eso, y ni siquiera sé si es único de mi instituto, pero aún así me pareció una forma fantástica de ganar espíritu de Homecoming. Un ejemplo, y de hecho el que más me gustó, fue llevar ropa que representase a USA, es decir, vestir una camiseta de colores rojo, azul o blanco, o simplemente llevar una camiseta que ponga USA, que es precisamente lo que hice yo. Cada día era completamente diferente del anterior, algo que enriquecía mi atención por esta curiosa costumbre. Después de cinco días de High School, llegó el momento del baile de Homecoming. No era demasiado formal, es decir, no tenías que llevar puesto nada de gala. Primero, debíamos asistir al partido de fútbol americano que se llevaba a cabo a escasos metros del edificio, en el campo de fútbol al otro lado de la calle. Aunque nuestro equipo perdiese, fue una gran experiencia, ya que era mi primer partido de fútbol y lo pude compartir con mis amigos. Luego llegó el baile, que duró de siete a nueve y media. No era lo que me había imaginado, ya que la mayoría de gente eran freshmen y la música no era de la mejor que había escuchado en mi vida, pero aún así lo pasé genial, ya que mis amigos me acompañaron en todo momento durante ese día de múltiples fiestas.