María García Jiménez
Santa Perpetua de Mogoda, Cataluña
Knoxville, Tennessee
Estado Unidos
(+92) SUMANDO NUEVAS LÍNEAS, 3 MESES
domingo, 12 de noviembre de 2017
(+92) SUMANDO NUEVAS LÍNEAS, 3 MESES

3 meses, 14 semanas, 92 días y 5.520 minutos es concretamente el tiempo que ha pasado desde que pisé América por primera vez.

En un abrir y cerrar de ojos aquí estoy otra vez añadiendo nuevas líneas a este libro que no tiene final. Hoy se ha acabado un mes que ha dejado más momentos que guardar en mi baúl de los recuerdos.

Llevaba tiempo sintiendo que la inspiración que siempre llevaba dentro mi desapareció en algún momento de mi vida. Pero ahora me doy cuenta que no es que haya desparecido. La inspiración aún la siento dentro de mí, siento como la necesidad de escribir recorre cada parte de mi cuerpo. Siento la necesidad de coger una hoja y un papel y escribir todas y cada una de las palabras que recorren mi mente en estos instantes. Estaba equivocada pues no es la falta de inspiración en mí lo que no me hace sentarme a escribir, es la cantidad de momentos y emociones vividos imposibles de describir en un par de frases. Tengo tantas cosas que decir pero tan pocas palabras con las que expresar. No intentéis entenderme porque ni yo misma lo hago.

Este mes me ha hecho valorar cosas que antes para mí eran indiferentes. Es la primera vez en mucho tiempo que me doy cuenta de la magia que desprende el otoño. Es la estación del año donde empezamos a prepararnos para el invierno. El día se acorta y la noche se alarga. Las calles se inundan de amarillo, naranja, rojo y marrón y ya no se ve ese verde que antes cubría el suelo. Tampoco parece haber rastro del verde en los árboles. Simplemente el verde es como el sol que cede su puesto cada noche a la luna. Así que llegó la estación del año donde los árboles lucen la diversidad de sus hojas, más grandes y más pequeñas. Más claras o más oscuras, más nuevas o más viejas. Algunas aguantan y otras simplemente se caen. Y es que esa es la magia del otoño. Ver como poco a poco el frío se hace presente. Estar viendo la tele en el sofá con tu mantita por encima protegiéndote del frío. Tener un taza de café entre las manos porque el calor que desprende no te hace sentir frío. Despertarse por la mañana con vistas al bosque y ver lo bonito que se ve el día con los árboles, los pájaros y el sol.

Hoy añado primeras veces, nuevos lugares, nuevas personas, nuevas comidas y nuevas experiencias a mi diario. Primeras veces como un asistir a un partido de hockey. Nuevos lugares como un DollyWood. Nuevas personas así como nuevas conversaciones. Nuevas comidas como el chilly. Nuevas experiencias como Halloween. Nuevos momentos como los que vivo cada día. Porque cada día tiene algo nuevo que aportar.

Sin duda, Halloween es la experiencia remarcable en este tercer mes. Este año vivir en persona algo que tantas veces hemos visto por la tele. Aún recuerdo la noche del 31 de octubre como si fuera ayer. Todas y cada una de las casas decoradas, sus dueños sentados en el porche con una taza de café o bien chocolate caliente (quien sabe) entre sus manos, esperando con una sonrisa de lado a lado a los más pequeños para ofrecerles chocolatinas. Nunca había visto a los pequeños con tanta emoción. Sus ojos brillaban y la energía parecía estar presente en todo momento. La noche se acercaba y las luces empezaban a resaltar por encima de la oscuridad. Niños corriendo de un lado al otro, padres sujetando las grandes bolsas de caramelos de sus hijos. Porque sí. Conseguí más caramelos en una noche que en toda mi vida. Lo mejor es que todos los caramelos eran de chocolate así que… ¿Por qué yo, una chica que odia el chocolate, decidió hacer truco y trato sabiendo que todo lo que iba a recibir era chocolate? La verdad es que no me importaba si conseguía más o menos caramelos, si tenían chocolate o no, porque lo más importante para mí fue disfrutar del momento, de la experiencia y de las personas. Reír lo que nunca me había reído antes, ir cantando por la calle con mi amiga como si nada, correr para ver quien llegaba antes a coger caramelos, reírnos de nosotras mismas. Y es que estos son los momentos en los que de verdad me doy cuenta de lo afortunada que he sido de llegar a este lugar, descubrir la maravillas que esconde, participar en su cultura y conocer a estas personas tan maravillosas que la vida me ha puesto en el camino.

Este tercer mes no han sido solo las primeras veces, los viajes o las nuevas experiencias. Este mes ha sido más. Este mes me ha hecho darme cuenta de lo feliz que estoy con mi familia de acogida y de lo afortunada que me siento al estar con ellos. Pero ya no es solo mi familia, sino también todas y cada una de esas personas que han entrado nuevas a mi vida. Lo crean o no, cada una de ellas me aporta algo. Pese a que sé que no lo leerán, solo quiero que el mundo sepa lo agradecida que estoy de tenerlos en mi vida porque sin ellos esta experiencia no sería la misma.

Hoy quiero concluir este post con una pequeña frase con un gran significado: “Lo mejor de la vida es cuando encontramos personas que saben hacer de los pequeños instantes grandes momentos”.

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