CLAUDIA AGUADERO CACHARRO
Parla, Madrid
Programa ATT
MEMORIA FINAL
sábado, 17 de julio de 2021
MEMORIA FINAL

Después de un año entero lleno de emoción, esta fantástica experiencia ha llegado a su fin...
No sé ni por dónde empezar, si por el día que me enteré de que había becas, el día que me dijeron que iba a cumplir mi sueño o el que las cancelaron. Han pasado tantas cosas en menos de dos años...
 

El día que salieron los listados definitivos con los becados fue un día lleno de emoción y adrenalina. Me acuerdo de estar llorando de alegría con mis amigas en medio de una clase y nadie entendía nada. Siempre que recuerdo ese día se me saltan las lágrimas de felicidad, me acuerdo ver a mis amigas contentísimas aunque con cierta tristeza a su vez, hablando todas las semanas sobre el momento en que me subiese al avión y me fuese a cumplir mi sueño. Recuerdo ir contándoselo a la gente "¡Lo he conseguido, me voy!" y sus caras de orgullo y alegría. Nunca se me olvidarán.
Nunca llegué a creerme del todo que eso me estuviese sucediendo a mi, que hubiese tenido tanta suerte como para ser una de los 600 afortunados...

Luego llegó todo el papeleo y todo se iba volviendo cada vez más real. A la hora de elegir qué finde de las jornadas queríamos elegí el segundo (que se "pospuso" jajajaja). Los telediarios no hacían más que quitarnos las esperanzas. Mientras, nosotros no hacíamos más que cruzar los dedos para que nuestros peores pensamientos no se hiciesen realidad. Luego llegaron las malas noticias. Fue un golpe muy duro porque yo seguía con esperanza. Pero era una esperanza que poco a poco se fue muriendo, y tuve que ir aceptando la realidad, no me iba a ningún lado. Gracias a mi familia y mis amigos salimos adelante. De vez en cuando me daban bajones y luego, gracias a un milagro, la fundación salió con una alternativa (quizás incomparable pero que ayudó mucho a no sentirnos abandonados). A decir verdad, no estaba muy emocionada con esto del curso online... pero estaba 100 por 100 equivocada y he disfrutado de esta experiencia más de lo que nadie se pueda imaginar.


Comenzamos con el curso del MIT, con el que estaba emocionadísima porque sé que mi futuro está relacionado con la ciencia. Pero además de la ciencia aprendimos en campos como la música y las artes. Mis compañeros eran geniales y aunque no llegué a conocerlos mucho, trabajabamos genial en equipo. Mi mentora Luiza nos motivaba a salir de nuestra zona de confort y siempre nos animaba como podía. Estas clases y su temática me devolvían la vida.
Luego llegó el turno de Cambridge Ignite, con el mejor profesor que nos podría haber tocado: STEVEN. Lo pongo en mayúscula porque se merece una enhorabuena, haciendo que las clases fuesen amenas y que aprender nos gustase a todos. Ojalá todos fuesen como tú Steven, con una sonrisa de oreja a oreja en cada clase y desde el minuto uno. GRACIAS. Por no hablar de mis compañeros, todos maravillosos con los que las risas son aseguradas. Me alegro mucho de haberles conocido: Carlota, Laura, Raúl, Quique, Carla, Lucía, Gerard, Diana y como no, Victoria, que me alegraba los días con ese acento andaluz, y no puedo esperar el día a conocerla en persona. Si estáis leyendo esto, os quiero :) Ojalá nos encontremos por algún lado en algún momento de la vida. 

Ahora que llevamos unas semanas sin clases, las horas de después de comer se me hacen vacías, como si faltase algo... 

Esto es solo una pequeña parte de como me he sentido a lo largo del trayecto, pero creo que os hacéis una idea. No puedo estar más agradecida a la vida.

En general, ha sido un año lleno de altibajos, pero si pudiese repetirlo lo haría una y otra vez. He hecho cosas que de haberme ido no hubiese podido hacer. Nos sirven tanto los buenos momentos como los malos y esta experencia nos enseña que siempre hay luz después de la tormenta. 

Muchas gracias a la Fundación Amancio Ortega y a todos los que la forman. No he podido pasar un mejor año gracias a vosotros. Lo único malo es que nada dura para siempre.

Me despido con lágrimas en los ojos, deseando que todos nosotros cumplamos alguna vez nuestro sueño.

Queridos becados, un besazo,

 

Claudia :)